La influenza en los días del COVID-19
- Desde el punto de vista epidemiológico

- 3 mar 2020
- 3 min de lectura
Por: Luis Gustavo Zárate Sánchez
La temporada invernal aún no termina; y si bien la temperatura empieza a elevarse, la circulación de virus respiratorios prevalece en el hemisferio norte del planeta. El ejemplo más claro de los virus respiratorios que más casos
y defunciones generan durante la temporada invernal es el virus de la influenza.
A nivel mundial, los Centros Nacionales de Influenza y laboratorios de 122 países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la última semana de febrero, se han procesado más de 201,954 muestras, de las cuales, al menos el 29% han sido positivas para virus influenza. Podríamos pensar que la proporción de casos confirmados en realidad no es tan alta, pero si analizamos a detalle esos números, encontraremos que prácticamente el 63% de estos casos son atribuidos al subtipo viral A, y el 37% al subtipo viral B.
Al interior de los casos confirmados para el subtipo viral A, se reporta que el 67% son por el virus A(H1N1) pdm09, causante de enfermedades respiratorias graves y responsable de una alta letalidad; mientras que al subtipo A(H3N2) se le atribuyen el 33% de los casos. Respecto a la caracterización de los casos causados por el subtipo B, el 99% fueron causados por el linaje Victoria, y el 1% restante por el linaje Yamagata.
Para México, el escenario no es distinto, los casos a la Semana Epidemiológica (SE) 9 empiezan a disminuir; sin embargo, esta temporada invernal muestra una actividad intensa y característica de las temporadas en que circula el subtipo viral A(H1N1). Hasta ala SE 49 de 2019, predominó el subtipo viral A(H3N2), que se mantuvo como agente causal predominante durante las primeras nueve semanas de la temporada invernal. Resulta curioso que, en dos semanas, al predominio se circulación viral y de casos notificados por A(H1N1) revierte esta tendencia. A partir de la SE 52 de 2019, predominan los casos confirmados por el subtipo viral pandémico. (Figura 1)

A la semana epidemiológica 9 de 2020, en México se han notificado un total de 4,715 casos de influenza; de los cuales, el 52% corresponden al subtipo A(H1N1), y 240 defunciones, de las cuales, el 75% fueron por el subtipo A(H1N1), demostrando una vez más que la letalidad por este subtipo viral es alta, sobre todo cuando se asocia con la falta de vacunación y la presencia de comorbilidades. En el caso de México, de acuerdo con la Dirección General de Epidemiología, el 96% de las defunciones no tenía antecedente de vacunación.
Sin duda, el comportamiento estacional en el hemisferio norte nos da una idea de cómo se comportará la circulación viral para el hemisferio sur y nos hace saber que la actividad del subtipo viral responsable de la pandemia de 2009 se sigue manifestando de manera habitual, con picos bienales. Afortunadamente hasta ahora no se conoce resistencia al oseltamivir y el cambio anual de la formulación de la vacuna sigue siendo efectivo para prevenir formas graves de la enfermedad.
Vale la pena no perder de vista las enseñanzas que la pandemia de influenza nos dejó, un virus con una alta morbilidad y una alta letalidad, focalizada en los grupos de riesgo bastante bien descritos: hipertensos, diabéticos, obesos, adultos mayores, embarazadas y niños menores. Vale la pena no bajar la guardia con la vacunación contra influenza, en el último reporte, la secretaría de salud informa en una de sus conferencias nocturnas que el avance de la vacunación es del 88.3%, asunto cuestionable cuando faltan sólo unas semanas para que la temporada termine; sin embargo, en las semanas que faltan, la historia nos ha enseñado que los casos podrían aumentar y cambiar el comportamiento de la enfermedad de una semana a otra.
En estos días de COVID-19, los medios, las redes sociales, los comunicados oficiales, los rumores, las conferencias de prensa y prácticamente todos los medios de comunicación y medios digitales nos hablan del boom de un virus nuevo, de los casos que, por supuesto se contarán inicialmente por miles dada la susceptibilidad poblacional a un patógeno nuevo, pero que sin lugar a dudas llegará a todos los rincones del mundo y se volverá irrelevante seguir contando casos.
La evidencia científica que cada día publica algo nuevo sobre COVID-19, nos explica que es un virus de baja letalidad, que la gravedad de los signos y síntomas hace asociaciones perversas con comorbilidades, que no se ha documentado hasta ahora una transmisión sostenida y nos tiene atentos a conocer la naturaleza del agente e intentar predecir su comportamiento; sin embargo no hay que quitar la vista de lo que sucede con influenza, porque mientras en México, por ahora hay sólo 5 casos confirmados de COVID-19, la temporada estacional de influenza se mantiene activa y el subtipo viral pandémico predomina durante la temporada.
Reforcemos la promoción de la salud, promocionemos ante todo el lavado e higiene de manos, la vacunación contra influenza, que en conjunto han demostrado ser las mejores estrategias costo-beneficio y costo-efectivas para la prevención no solo de enfermedades respiratorias.


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