EL miedo también se contagia.
- Desde el punto de vista epidemiológico

- 28 mar 2020
- 4 min de lectura
Por: Hugo Sánchez Ortíz
Hoy sufrimos el azote de una pandemia mas, siempre las ha habido… siempre las habrá, pero los seres humanos somos muy olvidadizos y egoístas, creemos que no moriremos nunca, que seremos inmortales y cuando finalmente la muerte nos alcance será dentro de muchos años y de forma pacifica.
Así es nuestra percepción de la vida, pero, estas enfermedades nos ponen en entredicho nuestra visión del mundo y nuestra relación con este, sentimos que las cosas se nos salen de control y nos empezamos a poner nerviosos, dejamos de pensar y nos retiramos a utilizar nuestros instintos mas básicos, cuando la base de la evolución es pelear contra todos estos instintos.
Cuando un organismo esta enfrentándose a la supervivencia se pregunta ¿Esto es seguro? Y de ponto tenemos miedo de todo, tenemos miedo de morir, tenemos miedo de abrazar a nuestra pareja, incluso, tenemos miedo de que se nos acabe el papel de baño. Pero creo que es momento de observar las cosas de una forma diferente. Nuestra relación con el entorno tiene que cambiar, ya que de lo contrario nuestra mente se ve bombardeada de tanta información (sobreinformación) que tenemos un riesgo de colapsar en conductas llenas de riesgo no solo para esa persona, también para su familia o su entrono.
Monitorear constantemente el número de infectados y fallecidos confirmará un sesgo negativo que incrementará el malestar y hará más difícil las personas se mantengan reguladas. La aceptación de esta situación implica tomar estos fenómenos imponderables como parte de la naturaleza y estar más en contacto con el presente sin hacer proyecciones a las posibles consecuencias de esta situación.
El conocimiento es bueno, al igual que la información; es como consumir un alimento: cuanto mayor calidad tenga, mejor nos hará. Sin embargo, como cualquier alimento debemos regularlo, ya que puede tener efectos negativos. La sobreinformación no es buena porque la gente tiende a consumir información que coincide con su pensamiento previo, por ende, si son negativos, va a consumir noticias pesimistas
"Todos tenemos que entender que esto es un gran esfuerzo y que hay que ser conscientes que el estado de ánimo será vulnerable e impactará en la conducta de cada uno ".
En este sentido, la facultad de psicología de Buenos Aires enumeró las recomendaciones y consejos para ayudar a controlar la ansiedad en relación al coronavirus:
Mantener los horarios del sueño.
No sobreexponerse a noticias y consultar solamente fuentes confiables (organismos oficiales, instituciones prestigiosas) y en momentos del día establecidos (por ejemplo, al mediodía o a la tarde, y no tanto al despertar o antes de dormir).
Aunque no vaya a salir de su casa, quitarse el pijama o la ropa de dormir para evitar la sensación de discontinuidad y poder organizar los ciclos del día.
Proponerse aprender algo nuevo a través de tutoriales o cursos online, hay muchos gratuitos y de calidad.
Hacer una rutina de ejercicios físicos periódica en casa, siempre tomando en cuenta que es una situación especial.
Continuar accediendo a la naturaleza y a la luz solar siempre que sea posible.
Alimentarse bien y mantenerse hidratado.
Mantener sus redes sociales de contención emocional con sus familiares, amigos y personas de confianza a través de medios digitales.
Limitar los grupos de chats que difunden noticias, muchas de ellas falsas o erróneas ya que promueven pensamientos negativos y catastróficos y le imponen a nuestra mente un sobreesfuerzo.
Ser considerado con uno mismo, con sus estados emocionales, teniendo presente que los cambios de rutina tan abruptos, la incertidumbre y la amenaza de la pandemia afecta nuestro estado emocional por más saludables que seamos. Considerar que esto mismo le ocurre a los demás, por lo tanto, intentar ejercitar la tolerancia con nosotrosmismos y con los demás.
Las personas somos seres rutinarios, sociales y valoramos la previsibilidad. Tengamos presente que la pandemia en pocas semanas alteró todo esto.
El cambio implica desarrollar conductas flexibles y adaptativas a esta situación con la finalidad de afrontarla positivamente.
El armado de nuevas rutinas es un desafío, requiere flexibilidad y tener en cuenta que es un esfuerzo el cambio de rutinas muy abrupto.
Si se tienen hijos o menores cercanos, es importante hablar con ellos. Converse sobre la información oficial sobre el coronavirus en un lenguaje adecuado a la edad y de manera honesta. Recuerde que la familia y los afectos observan nuestras emociones y comportamientos.
Los niños tanto como los adultos requieren mantener espacios de juego y divertimento que promuevan emociones positivas.
Si vive en espacios reducidos y en familia no los sobreexija con tareas. Tenga presente que respectar la cuarentena es ya un esfuerzo en sí mismo y como tal es valioso. Converse en familia sobre el sentido altruista de las conductas responsables para que tengan sentido los esfuerzos.
Buscar ayuda adicional. Si se siente muy nervioso, triste, ansioso o que la situación afecta alguna esfera de su vida, busque un profesional de la salud mental. Siempre con la finalidad de encontrar modos constructivos de manejar la adversidad.
Pensamientos como “me puede pasar a mí” o “puedo contagiar a mi familia” pueden generar tanto reacciones funcionales en donde es posible que aparezcan conductas creativas, actividades formativas o recreativas. En el caso de las reacciones disfuncionales que pueden incrementarse -aquellas conductas que implementamos para regular nuestras emociones negativas-, encontramos como ejemplo consumir noticias compulsivamente, entre otras.



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